El agua como mi primera gran maestra
Desde muy joven supe que mi vida estaría ligada al movimiento y al agua. Mi carrera como nadadora artística me llevó a alcanzar el sueño máximo del alto rendimiento: convertirme en atleta olímpica.
Viví años de madrugadas, de buscar la perfección en cada figura, de aprender a sincronizarme no solo con mis compañeras, sino con mi propio cuerpo. Esa etapa me forjó, me dio una disciplina inquebrantable y me enseñó que los límites físicos casi siempre son una ilusión.